miércoles, 28 de abril de 2010

6/23


Ahora que estoy cumpliendo años, más de 30. Quiero empezar a dejar en palabras, recuerdos y algunas crónicas de lo cotidiano.
Y voy a empezar por lo más fuerte y traumático que me sucedió hasta ahora, y que indudable e inconcientemente, ha marcado mi vida y mis emociones hasta la actualidad.
Será una manera de largar todo y a la vez de que podamos comprender consecuencias o emociones posteriores.
Siempre me atrajeron los varones, tengo recuerdo de muy pequeño imaginándomelos desnudos, cuando aún no había visto ninguno.
Con lo cuál confirmaría que nací gay.
Hasta ahí, todo bien, además desde que me acuerdo, quería ser artista, y el ser homosexual, me daba una mirada diferente a las cosas, con lo cuál era positivo para mi vida.
Pero…
Durante algún período de mi niñez no tuve televisión, y entonces, por las tardes, me cruzaba a la casa de mi madrina a ver los dibujitos animados.
El televisor estaba en la habitación de mis primos, donde solo dormía el menor de unos 16 años, porque el mayor de 23 ya estaba casado, tenía un bebe y vivía en la plata baja.
Una tarde como tantas, estaba viendo los dibujitos con mi primo mayor, el de 23 años, yo tenía 6, y (no recuerdo como sucedió) puse y saqué una mano de la entrepierna de mi primo (cosa que no registre mucho) hasta que él me dijo – Poné de nuevo la mano ahí, donde la tenías –
Me agarró la mano y la apoyó sobre su excitado pantalón. Recuerdo esa mezcla de sensaciones: vergüenza, curiosidad, inquietud.
Luego me llevó al comedor y sentado en una silla, me mostró y describió su pene, sus testículos y su bello púbico. Se masturbó mostrándome como salía el semen del glande.
Al rato bajamos, el tenía puesto un pantalón color crema amarillito, que había quedado manchado con su semen. Cuando su señora lo ve, le pregunta – ¿Y esa mancha? – la respuesta fue – me manche comiendo naranjas –
Ese fue el comienzo de un año de encuentros a solas en su dormitorio, en el dormitorio de su hermano, en el baño de la plata baja (¿Dónde estaban el resto de la familia?) me pedía que le tocara el pene, que le practique sexo oral, me lambía la cola, me friccionaba con su pene y penetraba. Además me pedía que le metiera los dedos en su ano, me practicaba sexo oral y me preguntaba si me gustaba, con 6 años que podía decir... Claro que todo ese juego me atraía y volvía a estar con él, pero yo era un niño, y él un adulto casado.
Una tarde paso por su habitación, y él estaba acostado besando y manoseando a su propia ahijada de 5 años. Esa imagen que cayó muy mal, porque pensé que no estaba bien y que esa niña iba a crecer y tendría conflicto con su sexualidad. Sentía que al ser una mujer, era más vulnerable, más sensible (crianza machista quizás) pero allí ya asomaba una de mis características personales, el sentimiento paternalista y protector, preocupándome por todos y descuidando mi propia vida.
A partir de allí, empecé a negarme, a esquivarlo, pero él empezó a darme plata, luego a forzar la situación. A seguirme por la casa, aprovechando la mínima oportunidad para manosearme.

A los 7 años, llegó la catequesis para la primera comunión. Y allí apareció la culpa, el pecado carnal y todo el “amor” católico.

Vivíamos en Lanús, Gran Buenos Aires, y cerca de casa, en febrero, se celebraban los carnavales. Desfilaban coloridas comparsas. Una noche veo como mi papá se burlaba de la entrepierna de una travesti (que estaba muy bien vestida, con encajes, transparencias y plumas, toda de blanco) – ¿Qué tenés ahí? – le decía a carcajadas. Me dolió mucho. Mi propio padre burlándose de un homosexual.

A los pocos días, no aguanté más y una noche, llorando, se lo conté a mi mamá. Ella angustiada, me escuchó y apañó. Al llegar mi papá se lo comentó y él me preguntó que quería que hiciéramos. – ¿Querés que lo denuncie, querés que lo cague a trompadas, o querés esperar a que vos seas grande y lo cagás a trompadas vos? – Qué locura, cómo le vas a preguntar a su hijo de 7 años, que hacer con su abusador!!! Obviamente que le dije que no hicieran nada.
A la mañana siguiente, mi mamá me llevó a ver al cura párroco del barrio, al cual, le tuve que contar “con lujos y señales” todo lo que hacia con mi primo. Como conclusión sentenció – Que este incidente no desuna a la familia – y nos dejó ir a casa. Al salir de la sancristía me esperaba otra traumática e inesperada imagen, ver sentados y esperando, a mi madrina con mi primo.
Allí termino el “asunto”. Los años pasaron, y todo siguió igual, con la familia unida y feliz. Traté de esquivarlo, dejé de ir a casa de mi madrina, le tenía mucho rechazo, pero nos reencontrábamos en cumpleaños, casamientos, velorios, navidad y año nuevo.
Yo sentía que a pesar de ser un buen hijo, un buen alumno, un buen cristiano, cargaba con la angustia de sentirme usado sexualmente, me sentía inferior al resto de los chicos. Incluso antes de tomar la primera comunión, confesé mi pecado ante un cura con los siguiente términos – he cometido actos impuros – y el cura morbosamente me respondió – ¿Con quién, con tu hermanita? – YO TENÍA 8 AÑOS!!!, me cayó tan mal su respuesta. Hay DIOS NUESTRO, los curas, que gente enferma y perversa…

Siempre me pregunto cómo habrá procesado el abuso, la ahijada de mi primo, aquella niña de 5 años que ví y que ya es una adulta mujer (hace más de 15 años que no se nada de ella).
El tema lo retomé con mi familia, pasado mis 20 años de edad. Ya escribiré sobre eso.

Aunque no lo quiera, sexualmente me ha dejado marcas muy profundas.
Un cuidado mayor y mucho pudor por mi cuerpo. Trato siempre de esconderlo y mostrarme lo menos sexual posible. Mucho respeto por los cuerpo ajenos. Desconfianza hacia los adultos con los menores.
Y lo peor es que permito que me sigan abusando, ya no sexualmente, ahora se manifiesta en el pudor por cobrar un trabajo realizado, o no exigir más resultados, por miedo al rechazo. Tengo que luchar por mantener mi autoestima elevada y ser más comerciante, el dinero no me importa, pero es un medio para poder vivir con dignidad.
Soy muy bueno en lo que hago (y los que me conocen dan fe de ello), pero siento que molesto, que siempre me dirán NO!

Por grata fortuna, mantengo un corazón noble, muy buen humor, como dije antes, una sensibilidad muy protectora y amplio optimismo. Por todo ello es que estoy rodeado de mucho amor, tengo familia y amigos que me brindan su afecto sincero. Tuve la suerte de nacer en una bella ciudad como lo es Buenos Aires, tener una profesión nada rutinaria, que me permite estar actualizado en materia artística y poder vincularme con artistas, todos los días.

Se que todos tenemos momentos amargos, traumáticos, que son como grandes maletas que debemos cargar, pero allí está el desafío. Sacar experiencia y sabiduría de esos momentos. Yo sé que voy a poder mejorar, estas palabras ya son una ACCIÓN PARA CAMBIAR y ser un poquito más feliz. HOY CELEBRO UN AÑO MÁS DE VIDA y con buena salud, que no es poca cosa :-)

4 comentarios:

  1. Juan,muy pocas personas tienen el coraje de revolver el pasado y sacar ala luz estos recuerdos,que aunque quisieras cayarlos salen a la luz para recordarte ese mal momento.Tu carta es paso más hacia cierta libertad interior.Con respecto a lo que hablas d ela religión,que podés esperar de una organización religiosa que apaña a sus mismos integrantes cuando abusan de niños?cuantos curas y demás de su mismo clero hay sin juzgar???...
    Mis felicitaciones me gusto leer esto.Saludos.Vane Videla

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  2. Un valiente Juan. Avisame si todavía hay chances de cagarlo a trompadas a tu primo.

    Un beso man,..

    Paul.

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  3. Muy interesante el relato. Es la primera vez que leo algo asi. Ahora el chabon te abuso a los 6/7 años. Segun lo que lei acabas de cumplir 30. No hay alguna posibilidad de que lo localices y lo denuncies? O ya esta perdido. Porque alguien que hace eso es como que te condena de por vida. Como si te cortaria un brazo, si te dejara con un ojo menos. Se merece estar tras las rejas.
    Y te felicito por tener la valentia de contar todo esto y sacar fuerzas para seguir adelante. No te conviene ir a un psicologo o algo asi? No se. Digo. Es algo que se me ocurre a mi.
    Fuerza y no bajes los brazos

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  4. Juan: más allá de la valentía lógica que hay tener, y los huevos bien puestos para revolver y contar lo que contás; me gustaría acercarte una pequeña reflexión.

    Sos un tipo inteligente, por lo que se puede apreciar, y bien sabés que las generalizaciones son malas en todos los casos.
    Frases del estilo "Hay DIOS NUESTRO, los curas, que gente enferma y perversa…" no me parece muy feliz.
    Así como hay curas pelotudos, curas pedófilos, curas borrachos, curas hipócritas; hay curas villeros, hay curas obreros, hay curas misioneros.
    En fin.
    No todos son lo mismo.

    Te mando un abrazo y una pequeña recomendación más: delitos contra menores no prescriben. Denunciá a tu violador.

    Saludos,

    Gabriel Sanfilippo

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